Pedralbes C-10 · fluidez marmórea y equilibrio espacial.
Una intervención donde la luz se multiplica a través de superficies pulidas y texturas nobles, creando un diálogo sofisticado entre la amplitud de las zonas comunes y la intimidad del descanso.
Situada en Pedralbes, esta vivienda se redefine mediante una distribución fluida que elimina barreras visuales innecesarias. El proyecto se articula en torno a la continuidad material, utilizando el pavimento de efecto mármol como hilo conductor en la zona de día, mientras que el diseño de mobiliario a medida y los elementos divisorios ligeros como listones y estanterías abiertas jerarquizan los usos sin sacrificar la sensación de espacio diáfano.
El salón-comedor es una oda a la luminosidad. El pavimento blanco con vetas grises actúa como un lienzo reflectante sobre el que descansan piezas de mobiliario de líneas curvas y tapicerías claras. La transición entre espacios se resuelve con sutileza arquitectónica: una celosía de listones de madera y una estantería metálica de diseño ligero zonifican el comedor sin interrumpir la visión global.
La cocina eleva su funcionalidad a la categoría de lujo decorativo, con una gran península de piedra que dialoga con vitrinas de vidrio retroiluminadas y frentes en acabado alto brillo, aportando profundidad y sofisticación técnica.
En contraste, el dormitorio principal cambia de registro hacia la calidez absoluta: el suelo de madera en espiga y una pared cabecero panelada en azul pizarra con molduras y apliques dorados crean un refugio de carácter clásico renovado. Los baños completan la experiencia sensorial mediante el uso de revestimientos texturizados con relieves en espiga o acanalados y una iluminación indirecta que baña las superficies creando una atmósfera de spa privado.