Tres Torres IV · calidez serena y texturas naturales.

Un refugio urbano donde la madera de roble y la luz natural esculpen una atmósfera de calma absoluta, difuminando los límites entre estancias mediante cerramientos ligeros y artesanales.

Situada en Tres Torres, esta vivienda apuesta por una estética de «lujo silencioso». La intervención se centra en la fluidez espacial y el uso de materiales honestos. La paleta cromática neutra y el predominio de la madera natural en suelos y panelados crean un hilo conductor que unifica toda la casa, aportando una sensación envolvente de confort y armonía visual desde el primer paso.

El corazón de la vivienda es una cocina abierta pero divisible, protagonizada por un cerramiento de puertas correderas en madera y vidrio texturizado reticulado. Este elemento arquitectónico permite integrar o privatizar el espacio de trabajo sin bloquear la luz, aportando un toque de artesanía contemporánea. En su interior, una península de líneas puras invita a la convivencia bajo lámparas de diseño icónico, complementada por vitrinas iluminadas que aligeran el volumen del almacenaje.

El salón y las zonas de paso destacan por su carpintería a medida: hornacinas de madera retroiluminadas se integran en los muros blancos, creando rincones decorativos que elevan la arquitectura interior. El pavimento de madera en espiga aporta ritmo y elegancia clásica a la base moderna.

En los baños, la serenidad continúa a través de texturas táctiles. Los revestimientos con relieve vertical y la iluminación indirecta en los espejos potencian la verticalidad, mientras que los muebles de lavabo en madera y los tonos arena completan una atmósfera de spa privado y relajante.